Sí no fueses muy ambigua
creo que no te pensaría.
No te diré que eres una fuerza
y otros apodos, desde ahora
eres amor como tal, sí, ese
que abunda sin ser abundante
entre nosotros pero existir
En todos logras.
Grande, maravillosa, hermosa
conexión que detiene el todo
para verlo avanzar, casi
innato de aspecto atrevido y vivo.
Tal conexión que lleva a
dejarse llevar,
raro pero para el amor no,
esa es su naturaleza.
Te haces protagonista de una
manera dudosa e increíblemente
ruidosa, más que saludable
en principio causas el pánico
general para luego ser el mayor
accionista de tu auto proeza.
Nos ciegas con totalidad y
con permiso absoluto, he ahí
el que arrepentido te culpa a ti
y a sí mismo.
Sin embargo tan volátil eres,
que pareces único, lo eres,
eres amor, tu conexión maternal
liberadora, libertadora a veces
resultante en su único y egoísta
producto, tan egoísta que no
tiene valor, ni ninguna
semejanza a lo conocido.
No quiero compararte con un
te quiero o la admiración
producto del placer, estoy
de tu lado y te hago de
manera que seas solo una.
Que poseas tu lugar, y que al
pronunciarte no sea en vano.
Y en ese momento liberarte
dentro del unísono que
concede inigualable escalofrío al otro.
